Plasma Rico en Factores de Crecimiento.

El PRP entra en los cuatro grupos de tratamientos: Preventivo (acto anticipado para prevenir un riesgo), Restitutivo (sanar, renovar), Curativos (combatir una enfermedad) y paliativos (para atenuar el dolor o efectos negativos).

El PRP – plasma rico en plaquetas se basa en la extracción de una pequeña muestra de sangre del paciente por punción venosa, que después se centrifuga para separar los glóbulos rojos, las plaquetas y el plasma. Una de estas partes es el PRP que se obtiene para filtrarse con agujas finas en la zona de la piel o capilar que se quiera tratar.

En cualquier caso, tanto en el plasma facial como en el plasma capilar, lo que se consigue es activar las plaquetas y liberar los factores de crecimiento para lograr un tratamiento efectivo. Es una técnica que puede aplicarse para evitar el envejecimiento cutáneo o como tratamiento para la caída del cabello. Si te preguntas qué tan efectivo es el PRP aquí tienes una muestra de los beneficios que puede aportar este tratamiento estético:

  • entrecejo, las patas de gallo y el surco nasolabial (la parte situada entre la nariz y los labios).
  • Contribuye a una piel más tersa y luminosa.
  • Mejora y reduce la aparición de arrugas, cicatrices y estrías.
  • Fomenta el crecimiento y la densidad capilar.
  • Es un tratamiento efectivo para evitar la alopecia.

Al ser una técnica que utiliza la misma sangre del paciente, el plasma rico en plaquetas es un método sencillo y que se realiza de forma ambulatoria. No obstante, es fundamental que sea aplicado por profesionales en el tema.

En general, es un tratamiento de la piel y capilar que no implica riesgos, pero hay algunas contraindicaciones del PRP que hay que tener en cuenta:

  • No se recomienda el tratamiento en embarazadas y madres lactantes.
  • En personas con antecedentes de mala cicatrización, que tienen alguna infección o inflamación activa en la piel, tampoco es lo más aconsejable.
  • El plasma rico en plaquetas no es lo más adecuado para personas con antecedentes de enfermedades sistémicas (cáncer, lupus eritematoso sistémico, esclerodermia, cáncer, inmunosupresión, diabetes que no recibe un control, etc.).